Historia
Hotel Diana
Pasear por el Hotel Diana es como viajar en el tiempo. El edificio donde hoy te alojas no siempre fue un hotel: esta joya modernista junto al mar nació como la Casa Sans, también conocida como Casa Falguera. ¿Y por qué tantos nombres? Porque detrás hay una historia que merece ser contada.
De casa familiar a obra de arte
De casa familiar a obra de arte
Todo comienza en 1906, cuando Joan Sans, un comerciante de corcho que había hecho fortuna en Colombia, encarga la construcción de su casa de verano. Quería algo especial, y lo consiguió: el arquitecto fue Antoni de Falguera i Sivilla, discípulo de Puig i Cadafalch y figura clave del modernismo catalán.
La casa se levantó sobre una antigua vivienda de pescadores en ruinas. El resultado: un edificio elegante, con personalidad, que más tarde sería declarado “edificio singular” por su valor artístico. Así nació la Casa Sans, también conocida como Casa Falguera.
Del esplendor burgués al espíritu hotelero
La metamorfosis del Hotel Diana
En 1930, tras una época difícil, la familia Sans vendió la propiedad. Fernando Vilallonga i Balam se convirtió en el nuevo dueño y dejó su huella personal en la casa: incorporó la emblemática escultura de la diosa Diana, firmada por el célebre Frederic Marès, y mandó construir la escalera de mármol de Carrara que aún hoy preside el vestíbulo.
Años después, la casa pasó a su sobrina-nieta, Mercedes Gotarra Blanqué, quien tomó una decisión que marcaría el futuro del edificio: convertirlo en hotel en 1958. Así nació el Hotel Diana, que desde entonces sigue siendo un negocio familiar lleno de alma y dedicación.
Modernismo que mira al mar
Arquitectura con carácter, detalles con historia
El exterior del Hotel Diana no pasa desapercibido:
- Una fachada marítima con gárgolas modernistas que representan las cuatro estaciones, diseñadas por Falguera y esculpidas por Alfons Juyol.
- Mosaicos cerámicos, balcones de forja y detalles que recuerdan a la Casa Vicens de Gaudí.
- Un patio interior con un pozo decorado, una fuente de mármol con peces entrelazados y dos imponentes palmeras Yatay que ya son símbolo del hotel.
Espacios con alma: donde vive la historia
El interior, tal y como fue soñado
Caminar por el interior del Hotel Diana es viajar en el tiempo sin renunciar al confort actual. Se conservan elementos originales que hacen que cada estancia tenga un aire único:
- Salón Iris: paredes rojas, lámparas de araña y bustos originales.
- Salón Diana: suelos hidráulicos con cisnes, vidrieras de colores y la escultura central de la diosa que da nombre al hotel.
- Sala de la Chimenea: mezcla de piedra, cerámica y forja, presidida por los bustos de la hija de Joan Sans y su esposo, Francesc Rissech.
Hoy: Un hotel boutique con alma
Cada habitación, una historia diferente
Hoy el Hotel Diana es un hotel boutique que combina encanto histórico con confort contemporáneo. Las habitaciones han sido renovadas con cuidado, respetando la esencia original. No hay dos iguales: cada una tiene personalidad propia, detalles únicos y vistas que enamoran.
La historia del hotel Diana no se guarda en libros: se vive en cada rincón, se siente en cada espacio, y se comparte con cada huésped.